PANTONE_LOGO

PANTONE 476C

Colección fotográfica, 2011.

En la historia de Europa el modelo de belleza, priorizaba a las personas con la piel más blanca. Supuestamente eran las que vivían en mejores condiciones, comían mejor y las que recibían la mejor educación. Las personas con la piel más oscura eran las que habían pasado más horas expuestas a los rayos del sol debido a su trabajo en el campo, por lo que se suponía que llevaban una vida con menos libertades, peor alimentación y mayores carencias.El sol cada vez más intenso castiga nuestras pieles durante toda nuestra existencia. No contentos con sus consecuencias, sobreexponemos nuestros cuerpos a rayos emitidos por luces artificiales. Variar unos tonos nuestro color de piel se convierte en una carrera de fondo. Por consecuencia cuanto más moren*s estamos, más bell*s nos vemos. Según esta idea l*s que tiene la piel más oscura serán l*s más bell*s y no deberán someter su cuerpo a modificaciones tonales. Esta idea muy lejos de la realidad hace que las personas de tez oscura se sometan a tratamientos para justamente conseguir lo contrario, aclarar la piel unos tonos.Muchas personas, en su mayoría mujeres presionadas por este sistema atacan su piel e invierten miles de euros en tratamientos de belleza, solarium, aceleradores del bronceado, oscurecedores químicos de la piel, y cualquier otra forma de parecer más oscuros. La obsesión por imitar tonos de piel más tropicales está multiplicando como nunca antes todo tipo de problemas epidérmicos. En África tampoco se libran, los fármacos son de baja calidad, las condiciones sanitarias pésimas y se experimenta sin escrúpulos sobre la población. Productos con propiedades aclaradoras de la piel que están prohibidos en la mayor parte del mundo por sus efectos nocivos, en países de África y Asia continúan comercializándose sin informar a la población sobre sus efectos.Actualmente en el conjunto de la sociedad hay una mayor admiración, devoción y pasión por la belleza que por la salud. El culto al cuerpo nos lleva a cometer actos deshonestos hacia nuestra persona.¿Por qué esa obsesión de un*s y otr*s por cambiar nuestro aspecto racial?Está claro que estos comportamientos son uno de los resultados de la actual crisis de valores que vivimos, donde la estética y las apariencias prevalecen sobre las referencias de nuestros orígenes e incluso sobre nuestra propia salud. Este trabajo invita a reflexionar sobre todas estas cuestiones desde un punto de vista gráfico.