BARAJA_COVID_19_NEREA_LEKUONA2

Baraja Covid-19
Medidas: 40 piezas de 6 x 9,5 cm – montadas en marco de 70 x 50 cm
Técnica: Dibujo sobre cartoncillo

Los niños y niñas pueden permitirse y, a su vez, se les debe permitir jugar a todo. Todo lo consideran susceptible de juego, incluida la violencia, la enfermedad y la muerte. De niña he jugado alguna vez a la guerra, me consta que otros niños y niñas han representado funerales y entierros en sus juegos, y todas, alguna vez, hemos jugado a enfermeras y médicos. Ahora de mujer adulta, creo que conservo algo de ese espíritu, la capacidad de seguir explorando la vida a través de la representación o el simulacro. A menudo he realizado como artista objetos e imágenes en los que se fuerza o se desliza, según se mire, el encuentro, la coexistencia de mundos aparentemente muy alejados. Figura retórica denominada oxímoron. La pieza que presento a Confinadxs, vincula como es obvio, enfermedad y juego. O, más exactamente, cuarentena y juego. La baraja, que en sí misma propone evasión, en este caso incluye su contrario, aquello de lo que quizá se pretendía escapar jugando.

#barajacoronavirus #diy#barajacovid19 #cartascoronavirus
#expoconfinadxs #zaskultur #virus #test #mascarilla #vacuna #diagnostico #proteccion#contencion #confinamiento @espaciozas #barajaespañola

BARAJA_COVID_19_NEREA_LEKUONA_1


 

Texto curatorial
Sobre la convocatoria Confinadxs.

Confinadxs es una propuesta artística concebida y realizada íntegramente dentro de los límites de la cuarentena forzosa en la que nos encontramos. Realizada dentro de tales límites y con toda probabilidad, en relación a ellos: a favor, en contra, o todo lo contrario.

No se trata, por tanto, de la socorrida y a veces, apresurada adaptación digital de un proyecto desarrollado en las, añoradas por muchos, circunstancias previas. No es una nueva manifestación de la elemental reacción humana ante las catástrofes habituales, calamidades tales como inundaciones, apagones e incendios, consistente, a saber, en salvar los muebles. Es otra cosa. De lo que trata Confinadxs es de las condiciones de supervivencia del trabajo artístico así como de las posibilidades de exhibición de las obras de arte, dadas las actuales circunstancias. Circunstancias que, por lo que se refiere al precarizado sector de las artes visuales, se revela como prolongación, más que como ruptura, de las inmediatamente nteriores.

Las artistas de proximidad han resultado ser, como siempre, bastante más prescindibles que las sanitarias, los cajeros de supermercado, los productores de tangibles y las transportistas (incluyendo en esta última categoría a los señores del aire de las autopistas digitales). El imaginario y lo simbólico sigue abrumadoramente en manos de los mismos, al albur de las irrelevantes decisiones de guión de sus esbirros, esos contadores incansables del mismo cuento. Somos artistas contemporáneos locales. Nuestra audiencia que era más bien escasa, ahora se ha quedado en casa. Nuestros medios, que eran más bien precarios, han experimentado los efectos de una nueva vuelta de tuerca. La visibilidad, ese caldo de cultivo en el que se manifestaba la libertad absoluta de expresión y contenido que es el arte, nos la tenemos que seguir peleando cuerpo a cuerpo, casa por casa. No hemos sufrido grandes perjuicios, la verdad sea dicha, pero porque ya entrábamos de pleno, anteriormente, en el grupo de los damnificados, de las eternas perdedoras de todo esto. Hemos ido a peor, como la mayoría, pero desde una posición anterior francamente muy mala.

Algunas apostillas al virus.

Cosilla realmente insidiosa este virus, un robot, un autómata diminuto dotado de un software muy simple, tres instrucciones, penetrar, saquear, reproducirse. Artefacto químico más que vida, pequeña nave microscópica conteniendo un cacho huérfano y desquiciado de ADN, mierdecilla, resto o residuo genético, carambola biológica capaz de volverse, por azar, agresiva y dominante. Un guerrero, un orco diminuto formando parte de un ejército en constante crecimiento, la hueste formada por sus copias y por las copias incesantes de sus copias. Al parecer, uno de los más eficaces agentes actuales de Tánatos, junto a las bacterias, el cáncer, los automóviles y el aburrimiento.

Más que vida primigenia u originaria, el virus representa vida renegada, vida en retroceso, dando un paso atrás, proyectándose hacia lo inerte, infinitamente más abundante. Fuera de su huésped, al que consume y puede reducir a papilla, si tiene oportunidad, el virus es una cosa absolutamente inútil, un mostrenco que se puede tirar más de una semana sobre ciertas superficies sin hacer lo que se dice nada, nada en absoluto.